Acoso Escolar: Una mirada desde el Psicoanálisis y la Psicología Social

El Acoso Escolar: De la Agresión a la Violencia Sin Límite

Recientemente tuve la oportunidad de participar en Radio Mexiquense para hablar sobre el acoso escolar. Sin embargo, el tiempo en cabina siempre es breve y no pudimos terminar de revisar toda la información (además el video de la transmisión se nos cortó antes de terminar el programa 😅). Por eso, el siguiente artículo nace como complemento a esa charla, aquí profundizamos un poco en las estrategias prácticas y el análisis profundo del contexto social sobre este tema.

Aquí les comparto el video de la entrevista y, a continuación, algunas notas clínicas y psicosociales que estructuraron mi estudio sobre este fenómeno.

1. Diferenciando conceptos: Agresividad, Agresión, Violencia y Bullying

A menudo se confunden estos términos, pero diferenciarlos es vital para no justificar el daño diciendo que "son cosas de niños" o que "se llevan pesado". Veamos cómo se estructuran clínicamente:

  • La Agresividad: Es una respuesta o tendencia natural del sujeto.
  • La Agresión: Es la "puesta al acto" de esa agresividad. Se define como cualquier acto concreto (como golpes, empujones, jaloneos o insultos) cuya intención ya es causar daño al otro.
  • La Violencia: Va un paso más allá; es la manifestación de la agresión que busca la destrucción deliberada de los semejantes. Surge como una necesidad de expulsar pulsiones profundas a través de la hostilidad, la amenaza, la angustia y la inseguridad, implicando un ataque directo al otro y yendo en contra del modo natural de proceder.
  • El Bullying (Acoso Escolar): Es una forma específica de esta violencia entre pares. Se caracteriza por ser sistemática, repetitiva e intencional. Existe un claro desequilibrio de poder y su objetivo final es someter o excluir a alguien (ya sea de forma física, verbal, relacional o mediante ciberacoso).
"La violencia extrema aparece cuando el compañero deja de ser persona para convertirse en un objeto. Para que un joven no vea a los demás como enemigos, necesita experiencias donde él mismo sea escuchado, reconocido y sostenido con límites claros y humanos."

2. La Mirada Psicoanalítica y el Contexto Social

Desde el psicoanálisis, entendemos que la agresión puede ser un modo de tramitar algo interno: inseguridad, envidia o la identificación con figuras violentas del entorno. Vemos un retorno a formas primitivas de funcionamiento psíquico donde el otro no es una "persona", sino un enemigo a eliminar.

Cuando el ambiente falla en su función de contención, el aparato psíquico queda inmaduro para digerir la frustración. A esto se suma nuestro contexto en México: una normalización de la violencia, la narcocultura y medios que promueven formas de poder basadas en el sometimiento. Lo escolar, inevitablemente, refleja lo social.

El Panorama en Datos: México (Tendencias Recientes)

Los datos oficiales nos muestran cómo el problema muta de las aulas a las pantallas, evidenciando que el entorno violento legitima la violencia escolar:

Bullying Escolar 2018 (PISA)
23%
Bullying Escolar 2022 (PISA)
~18%
Ciberacoso 2024 (INEGI MOCIBA)
21.0%

*Nota: PISA mide el acoso en aulas (estudiantes de 15 años) mostrando una ligera tendencia a la baja, mientras que INEGI reporta que el ciberacoso (población 12+ usuaria de internet) se mantiene estable en niveles altos, superando los 18.9 millones de personas en 2024.

3. Protocolo de Acción: Detectar, Intervenir y Sostener

Para docentes y padres, el abordaje debe ser estructurado y clínico. Aquí presento el mini-protocolo operativo:

Paso 1: Detección Temprana

Observar cambios sutiles: alumnos que cambian de ruta, hipervigilancia con el celular (angustia al mirarlo, borrado rápido de mensajes), quejas somáticas repetidas (dolor de estómago sin causa médica) o aislamiento social marcado. En el posible agresor, hay que observar: búsqueda constante de poder en el grupo, bromas que no sueltan aunque el otro diga "ya no" y falta visible de empatía.

Paso 2: Intervención Inmediata

Creerle a la víctima y validar su experiencia sin minimizar ("seguro fue broma"). Entrevistar por separado a la víctima, al agresor y a los testigos para proteger identidades y evitar represalias. Es vital señalar la conducta, no a la persona; decir "lo que hiciste es violento y no está permitido" en lugar de "eres un agresor", dejando abierta la posibilidad de elaboración y cambio.

Paso 3: Trabajo y Seguimiento

Implementar círculos de diálogo o aulas restaurativas solo cuando la víctima esté protegida, buscando que el grupo vea el efecto del acto. El agresor requiere trabajo individual para reconocer el daño, revisar si vive violencia en casa y buscar formas no destructivas de reconocimiento. Se debe incluir a las familias y fomentar modelos alternos al éxito basado en el sometimiento y la violencia.

La respuesta no es únicamente el control punitivo; es comunidad, escucha, cultura y simbolización. Si somos tratados como sujetos —contenidos, escuchados y sostenidos en el límite—, podemos tratar a los demás como sujetos.

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